Conservación de cigarros puros
Ramón Prat
Introducción
Hemos detectado que existe cierta confusión entre los
comerciantes del sector por cuanto se refiere a la conservación de los
cigarros puros, la humedad, la temperatura, el control de ambas, los humidores
y las cavas para puros, la madera, la estanqueidad, el aislamiento térmico
y la ventilación de la cava son puntos que no parecen estar claros para
la mayoría de usuarios.
En nuestro afán por conocer toda la problemática del tema hemos
recopilado informacián y hemos experimentado causas y efectos llegando
a conclusiones que creemos interesante divulgar y así facilitar el conocimiento
y el diálogo entre profesionales.
La humedad
La humedad es el factor más importante para la conservación
y sobre todo para el cigarro esté en óptimas condiciones para
el consumo.
De hecho, hasta ahora, la mayoría de sistemas para la conservación
de cigarros puros se centraba en la humedad, mediante armarios o cajas denominados
humidores.
La humedad debe estar entre un 65% y un 70%, aunque algunos hablan de un 70-73%.
Los cigarros puros conservados en un ambiente bajo de humedad se secan, en consecuencia
pierden su esponjosidad y se quiebran con facilidad, están duros y producen
un picor característico, con lo que su consumo resulta más bien
desagradable.
Si la humedad es excesiva, el puro se hincha, se endurece, "no tira",
se apaga constantemente, y si la humedad es muy alta se favorece la formación
de mohos y hongos.
El buen profesional debe distinguir por el tacto si un puro está seco,
si está húmedo o si "no tira" porque está demasiado
apretado en su elaboración.
La temperatura
La temperatura no sería un factor decisivo para la
conservación de los cigarros puros si no fuese por los parásitos,
como la lasioderma, más conocida como "el escarabajo del tabaco".
Debido a la importante influencia de este parásito que se alimenta del
tabaco y que es capaz de destruir el contenido de una cava de puros en muy poco
tiempo, hemos dedicado un articulo que titulamos "El
escarabajo del tabaco". Es importante que usted conozca la forma
de vida y la capacidad de destrucción de este insecto.
Aquí, solo explicaremos que la lasioderma permanece aletargada cuando
se encuentra a una temperatura por debajo de aproximadamente 20°C,
y que por este motivo debemos conservar los cigarros puros en recintos donde
se mantenga un microclima constante de entre 16°C
y 18°C
y que a la vez la humedad sea la indicada en el capitulo anterior.
Aparte del peligro que representa la lasioderma, tampoco es bueno que la temperatura
sea extraordinariamente alta, ya que esta, unida a una humedad también
alta, favorece la formación de microorganismos y bacterias.
Pero hay otra situación que hace que el mantenimiento de la temperatura sea fundamental en la conservación de los cigarros puros, y esta situación ocurre cuando los cigarros están envasados herméticamente (como por ejemplo en el interior de tubos metálicos), en estos casos la humedad ambiente no tiene ninguna influencia sobre el cigarro, pero la temperatura sí se transmite directamente dentro del envase. Hemos visto en nuestra exposición sobre la humedad en el articulo técnico "La humedad relativa y su comportamiento en función de la temperatura" cómo la variación de la temperatura altera sensiblemente el porcentaje de humedad, pues bien, supongamos que el cigarro ha sido envasado en las condiciones climáticas adecuadas y volvamos al diagrama de la figura 1 de dicho articulo, anotaremos que el cigarro ha sido envasado y cerrado herméticamente en el (punto "H"), esto es, 17°C de temperatura, 70% de humedad relativa y 8,4 gramos de agua por kg de aire. Las variaciones de temperatura harán que la humedad dentro del envase fluctúen por la línea de color verde. Si la temperatura aumenta, nos encontraremos que a 30°C la humedad dentro del envase será del 33%, a 11,5°C será del 100%, y por debajo de 11,5°C habrá decantación de agua y el cigarro estará claramente mojado, y si la temperatura desciende por debajo de los 0°C llegaremos a tener cristales de hielo.
El control de la humedad
La humedad no es fácil de controlar, las variaciones de la humedad son considerables y muy rápidas en función con las oscilaciones de la temperatura, y en los humidores típicos (sin circulación de aire) las diferencias de humedad entre unas zonas y otras pueden ser considerables. La conservación de cigarros puros en humidores requiere una constante y laboriosa vigilancia de los puros y obliga a cambios constantes del emplazamiento para evitar que los puros más cercanos a la fuente de humedad de enmohezcan y los que están mas alejados se sequen. En general, los humidores proveen a la caja o armario para el almacenaje de cigarros puros solamente de humedad a veces controlada y generalmente descontrolada, la humedad se proporciona mediante artilugios rudimentarios como esponjas o materiales esponjosos en contacto con el agua, o insuflando aire sobre un recipiente con agua, o vaporizando agua por medios algo más industriales. En ningún caso se controla ni se corrige un posible exceso de humedad y mucho menos un exceso de temperatura.
Los higrómetros de esfera que normalmente equipan los humidores, son lentos, imprecisos, e inestables con el tiempo, si además tenemos en cuenta que la humedad no es uniforme, tendremos que aceptar que son poco menos que meros elementos decorativos.
El método mas científico y exacto para medir la humedad del aire es el psicrómetro. El psicrómetro consiste en dos termómetros, de los cuales, uno de ellos se mantiene con el bulbo húmedo mediante una gasa sumergida en agua, a estos termómetros se les da el nombre de termómetro seco y termómetro húmedo, el termómetro húmedo señala siempre una temperatura inferior al termómetro seco, por la temperatura que indica el termómetro seco (temperatura real) y por la diferencia entre ambos podemos saber la humedad exacta mediante unas tablas. Un buen psicrómetro puede encontrarse en el mercado por unos 100 Euros. Recomendamos la posesión de uno de estos aparatos a los comerciantes inquietos por la salud de sus puros.
Cavas para puros
Cavas para puros son aquellos recintos, armarios o vitrinas
que gozan de las condiciones de temperatura y humedad que hemos descrito, 16°C
y 18°C
de temperatura y entre 65% y 70% de humedad relativa. Los recintos donde se
aporta solamente humedad, son humidores.
Muchos establecimientos y comercios para labores de tabaco disponen de humidores
que por sus dimensiones han dado en llamar cavas para puros, así podemos
ver muchos estancos con un gran cartel en la puerta que indica "CAVA DE
PUROS", sin embargo nos encontramos con un armario en forma de escaparate
con un sistema más o menos rudimentario de humidificación.
Otros, en cambio, disponen de control de refrigeración, pero lo hacen
mediante un aparto de aire acondicionado o circuitos para frigoríficos
comerciales.
El aparto de aire acondicionado es la peor solución, ya que su diseño está pensado para el confort de las personas y para ello su función fundamental es secar el aire, más que enfriarlo. Efectivamente, si en verano sólo se enfriase el aire para obtener una temperatura adecuada para nuestro confort, la diferencia de temperatura entre la calle y el medio climatizado debería ser muy alto, entonces el riesgo a los catarros sería elevadísimo, secando el aire se consiguen los mismos efectos con una diferencia de temperatura mínima. El aire seco nos produce una sensación de frescor ya que absorbe el sudor que en verano tenemos a flor de piel, sin tanto riesgo de resfriados como tendríamos para obtener la misma sensación mediante bajas temperaturas. Para conseguir este efecto, los aparatos de aire acondicionado enfrían el aire a su paso hasta aproximadamente 4°C en este punto el agua residual en el aire es de 5 gramos de agua por kg de aire, cuando este aire se mezcla con el ambiente de la cava que se encuentra a 17°C, la humedad relativa resultante es del 40%.
Los circuitos frigoríficos para aplicación
de refrigeración comercial tienen más variables de diseño,
pero en general están estudiados para temperaturas cercanas a los 0°C
y por tanto se produce una gran eliminación del agua contenida en el
aire cuando este circula a través del intercambiador de calor.
El resultado, tanto si se adopta una solución como la otra, es una falta
de humedad considerable dentro de la cava.
Para neutralizar este problema existen los humidificadores. Los humidificadores
son aparatos que emiten agua pulverizada con la que se pretende compensar la
sequía que nos produce el equipo de enfriamiento, sin embargo la capacidad
de secado del equipo frigorífico es mayor y en muchas cavas podemos ver
como la nube de vapor emitida por el humidificador es tragada directamente por
el refrigerador, el cual, la condensa y la elimina, además de que raramente
este vapor se distribuye uniformemente por la cava.
También hay que decir lo absurdo que resulta añadir agua para
humidificar cuando de entrada estaba sobrando.
Algún fabricante de cavas a optado por interrumpir la acción del humidificador durante los períodos en que se requiere la marcha del enfriador, esta solución puede resultar aceptable en las épocas del año en que la temperatura ambiente es baja y se requiere poco tiempo de marcha del enfriador, pero en verano, cuando las altas temperaturas exigen que la refrigeración esté en marcha más de un 75% del tiempo, el resultado es de absoluto predominio de la sequedad en la cava con valores inferiores al 40% durante largos períodos de tiempo. El resultado son, puros palpablemente secos.
La madera
Desde hace muchos años, la madera que se relaciona
por excelencia con el tabaco, es, la madera de cedro.
La madera de cedro se ha convertido en un elemento tan unido a los cigarros
puros y con tantos adeptos, que resultaría una banalidad hablar de otros
tipos de madera. Lo que sí haré es comentar algunas de sus mas
notables características, ventajas e inconvenientes.
La madera de cedro es una madera blanda, esponjosa y tiene
una gran capacidad de absorción, absorción de olores y absorción
de agua, sin perder la consistencia de la madera.
Estas características la han convertido en el envoltorio ideal para los
cigarros puros. Las cajas de puros se impregnan de su aroma, lo retienen y lo
conservan, también las cavas y los humidores desprenden el aroma de los
cigarros puros reforzado por la acción del cedro que compone su estructura.
El cedro tiene la propiedad de absorber y almacenar humedad cuando esta es abundante y de cederla al aire del ambiente cuando es escasa, podríamos decir que actúa como un estabilizador de la humedad, esta propiedad resulta especialmente beneficiosa en humidores sin control automático de la humedad, pero esto es muy limitado y queda lejos de resolver las necesidades de contenido de agua precisas y estables que se requieren para el estado óptimo de los cigarros puros.
Pero el cedro, además de absorber y retener el aroma y el agua, también tiene la propiedad de absorber y retener el polvo. Para que el cedro desarrolle las ventajas que hemos descrito, es necesario que se mantenga en estado bruto, es decir, sin pintar ni barnizar. Esto tiene el inconveniente de que con el tiempo vaya acumulando suciedad y se ennegrezca, resultando muy difícil su limpieza. Este es motivo por el que algunos comerciantes desechan el cedro en su estado bruto.
Tampoco es nuevo el detectar un fuerte olor a rancio en el interior de un humidor de cedro con sistemas de humidificación caseros y con temperaturas altas, olor que resulta difícil de eliminar. Resulta duro y puede parecer una atrocidad debido a lo arraigado que está el empleo del cedro, el decir que una cava con control de humedad artificial, automático y preciso, puede ser construida con otros tipos de madera protegida con un barniz o pintura inodoros. Para potenciar el aroma de los cigarros puros pueden ser suficientes las cajas de cedro que sirven de envase y/o bandejas de cedro para contener los cigarros.
La estanqueidad
En la construcción de una cava de puros debe prestarse especial atención a la estanqueidad. La estanqueidad ha de prevenir nuestra cava de infiltraciones de aire exterior, a menudo las diferencias de temperatura y sobre todo de humedad entre el interior y el exterior de la cava pueden ser considerables y una estanqueidad deficiente obligara a nuestro equipo a trabajar excesivamente para mantener las condiciones deseadas en el interior.
La estanqueidad consiste en que todas las juntas de los paneles
que componen una cava, deben estar perfectamente sellados en sus juntas y los
cristales deben ajustar perfectamente en su marco.
La parte más vulnerable a la estanqueidad es la puerta, la puerta debe
ajustar perfectamente en todo su perímetro, para que la estanqueidad
de la puerta sea eficaz debe dotarse de junta de goma y mejor en doble encaje
con el marco.
El aislamiento térmico
Una cava para puros climatizada debe tener el mismo tratamiento que un frigorífico por lo que se refiere al aislamiento térmico. El calor se transmite a través de todos los materiales cuando existe una diferencia de temperatura entre un y otro lado. Los materiales aislantes, corcho, porex-pan, fibra de vidrio, poliuretano, poliestireno, etc., evitan en mayor o menor grado esta transmisión de calor.
Los frigoríficos disponen de un espesor de aislante que está en función del coeficiente de transmisión del material empleado y de la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior. Estas diferencias de temperatura pueden se de entre 30°C y 60°C, o más.
Las cavas de puros nunca requieren un aislamiento tan efectivo como el de un frigorífico ya que la diferencia de temperatura en una cava de puros será del orden de 10°C, para esto es suficiente y conveniente que entre la madera que hace de soporte y la madera que hace de acabado de paredes se intercale a modo de sándwich una plancha de poliestireno de 2 a 3 cm de espesor.
El cristal en un material altamente conductor del calor y por tanto es un mal necesario en la composición de una cava de puros que normalmente servirá de escaparate para nuestros puros y por ende deberá tener algunas paredes transparentes. Para paliar la perdidas de temperatura debidas a la transmisión por el cristal deberemos utilizar cristales dobles con cámara de aire , conocidos en el mercado como cristales "climalit".
La ventilación de la cava
Cuando la cava va ha ser climatizada con sistema de circulación forzada de aire (damos por supuesto que este va ha ser el caso, puesto que nuestro climatizador tiene esta característica), no debe preocuparnos la renovación de aire. Las aperturas de puertas y las pequeñas fugas que sin duda existirán en la estanqueidad en general, serán suficientes para una ventilación eficaz en todo momento.